Lo que durante siglos fue una práctica espiritual, hoy cobra un sólido respaldo científico. Publicado en la prestigiosa revista Mindfulness y difundido también por Diario en Positivo, este estudio se centró en participantes de ‘Samyama’, un programa intensivo de meditación y silencio diseñado por el yogui indio Sadhguru y ofrecido por la Fundación Isha.
Utilizando electroencefalogramas (EEG) y análisis del sueño, los investigadores comprobaron que los meditadores exhibían cerebros considerablemente más jóvenes que su edad cronológica.
Mayor calidad de sueño
Los hallazgos principales del estudio confirmaron que los cerebros de los meditadores mostraban un envejecimiento más lento, o incluso revertido, pareciendo notablemente más jóvenes que su edad cronológica. Además, su calidad de sueño era superior: un descanso más profundo y reparador, esencial para la salud cerebral.
Comparados con personas no meditadoras de su misma edad, los participantes demostraron una memoria más aguda, un pensamiento más claro y una reducción significativa del estrés y la soledad. En resumen, estos resultados sugieren que la meditación contribuye a proteger el cerebro del envejecimiento y a disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia.
Aunque la meditación tiene sus raíces en tradiciones espirituales, se ha consolidado en la sociedad como un hábito universalmente beneficioso, accesible y apto para todas las edades.
Preservar la juventud
El Dr. B. Subramaniam, coautor principal del estudio, compartió su entusiasmo ante estos descubrimientos: «Este estudio ofrece evidencia convincente de que las prácticas yóguicas profundas ayudan a preservar la juventud del cerebro. Es inspirador ver cómo las prácticas antiguas superan el escrutinio científico. Aún tenemos mucho por explorar, pero este es un paso prometedor hacia la integración de lo mejor de Oriente y Occidente para la salud cerebral a largo plazo».
Para llegar a estas conclusiones, el equipo se valió de datos de EEG del sueño, una técnica innovadora para estimar la edad cerebral y evaluar objetivamente los efectos a largo plazo de la meditación. Utilizaron diademas electroencefalográficas para monitorizar la actividad cerebralmientras los participantes dormían, midiendo el Índice de Edad Cerebral (IEC).
El IEC es un biomarcador crucial, vinculado al deterioro cognitivo y al riesgo de demencia, que permite comprender la edad del cerebro basándose en su actividad eléctrica. Consistentemente, el IEC de los meditadores reflejó una mayor juventud cerebral en comparación con los no meditadores.
Estudios previos sobre el programa Samyama ya habían revelado otros beneficios notables, como una mejor respuesta inmunitaria, reducción de la inflamación, mejor salud metabólica y un mayor bienestar mental.