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MINDFULNESS & KINDFULNESS

14/01/2021
MINDFULNESS & KINDFULNESS

Prestar atención, y a qué prestamos atención, es importante.
Vamos a considerar cómo prestamos atención, la calidad, incluso la actitud detrás de nuestra atención.
La palabra atención tiene dos significados, por un lado, significa enfocar, centrar la mente en algo y, por otro, significa cuidar.
Vamos a explorar esta dimensión afectiva de mindfulness un poco más.

Kindfulness tiene mucho en común con la palabra Mindfulness.
Mind se usa en el sentido de conciencia, y fulness denota su carácter de atento, plenitud, totalidad, integridad, incluso se podría decir ética.
Kind significa amable/amor/ bondadoso, el resto de la palabra es lo mismo que en el caso de Mindfulness.
Tal vez una posible traducción podría ser atención o conciencia amable.
 
Podemos desarrollar Kindfulness mediante una práctica formal muy bella y transformadora, llamada mettabhavana, que se traduce como el "cultivo o desarrollo de metta", siendo metta una emoción positiva esencial y universal para crecimiento y desarrollo de todo el potencial humano.
Mettabhavana es el cultivo de la conciencia amable o la bondad amorosa.
Es decir, que la práctica formal a través de la cual se cultiva o desarrolla la cualidad Kindfulness es mettabhavana.

Pero Kindfulness no solo incluye la meditación formal, sino otras maneras más inmediatas en la vida cotidiana en las que se puede cultivar o desarrollar. Por ejemplo, en nuestra comunicación imagina cómo sería hablar con amabilidad o relacionarnos con los demás desde esta cualidad o con nuestra comida o en el trabajo, etc.
 
Estudiando a Paul Gilbert procedente de la neurociencia evolutiva, vemos que establece un modelo para comprender las emociones. Este modelo dice que hay tres sistemas principales de regulación de las emociones:

  • el de amenaza y protección,
  • el de incentivo y búsqueda y
  • el sistema de calma y satisfacción.
Una manera de entender el estrés es como un desequilibrio emocional: cuando pasamos demasiado tiempo en el sistema de amenaza y auto-protección y/o en el de incentivo y búsqueda de recursos y muy poco en el sistema de calma y contento, experimentamos estrés.

Mindfulness nos ayuda a corregir este desequilibrio desarrollando el sistema de calma y contento.

El sistema de calma y contento incluye afecto, cuidado, conexión y amabilidad, y que al desarrollar activamente durante algún tiempo estas emociones, nuestros niveles de estrés tienden reducirse.

La amabilidad es una actitud de atención y preocupación tanto por nuestro bienestar como por el de los demás, tal como indica Salzberg, autora y maestra de la que hemos hablado en otras ocasiones.
Que esto sea en ambas direcciones es muy importante.

Ser amable hacia los demás, pero no hacia nosotros mismos o serlo hacia nosotros mismos, pero no hacia los demás no es amabilidad real, aunque puede ser un punto de partida para cultivarla en un sentido más amplio.

La amabilidad incluye empatía o preocupación por nuestro bienestar y por el de los demás, además de una voluntad de actuar a partir de este objetivo.
La amabilidad incluye también sentimiento y comprensión, además de una acción basada en dicha comprensión.
La amabilidad real, no implica ni debilidad ni tontería. Ser realmente amable significa entender lo que sucede y tener el valor para actuar a partir de este entendimiento.

Entre los malentendidos que hay acerca de lo que la amabilidad hay tres que son muy comunes: que la amabilidad es débil, torpe o manipuladora. A veces se cree que ser amable significa no defenderse.
Existe entonces un elemento de sabiduría dentro de la verdadera amabilidad.

La amabilidad aparente puede ser una manipulación encubierta. Esto no quiere decir que habremos de esperar a tener siempre una motivación pura y desinteresada. Al actuar con amabilidad es probable que tengamos todo tipo de beneficios para nosotros mismos, tales como sentirnos felices, y ser querido por otros, pero nuestra conciencia de esto no debe impedirnos actuar con amabilidad.
Podemos simultáneamente querer lo mejor para nosotros mismos y para los demás, y la amabilidad puede ayudar a ambos. 

No es amabilidad por supuesto el odio, y tampoco el sentimentalismo y la lástima.

Un comportamiento ético no es solamente una cuestión de abstenerse o de dejar de hacer daño, sino que enfatiza la importancia del cultivo de cualidades positivas como la amabilidad, la generosidad, la gratitud, el gozo y la atención consciente, dado que es difícil o imposible progresar exclusivamente en la negación.
Si queremos conectar positivamente con otras personas, es útil tener una actitud cariñosa hacia nosotros mismos, y la práctica meditativa nos ayuda a hacerlo.

Como has podido comprobar hasta el momento con tu práctica de atención plena, Mindfulness, no estamos buscando resultados instantáneos. Piensa en ello como sembrar semillas que crecerán en el futuro, si las cultivas.

Hay numerosas evidencias científicas sobre los efectos del cultivo de amabilidad hacia uno mismo y los demás.
Hay otra área donde la práctica del cultivo de la amabilidad tiene un terreno fértil, el cuerpo. Se puede manifestar como más apertura en tu postura corporal y fluidez en tu respiración, desde una sutil suavidad en el rostro hasta el esbozo de una sonrisa o realzar las patas de gallo alrededor de tus ojos, u otros signos que pueden ser rápidamente percibidos por aquellos con quienes te cruzas o interactúas. Y como los gestos no verbales son contagiosos, tu apertura también permite a otros mostrarse más abiertos y relajados.

Así como los estudios neurocientíficos muestran que las emociones positivas abren y amplían tu conciencia perceptiva, también tienen una correspondencia corporal, se mencionan cuatro señales no-verbales:
  • Frecuente sonrisa entre uno y otro.
  • Frecuencia de ademanes amigables y abiertos.
  • Frecuencia en la aproximación de los cuerpos.
  • Frecuentes movimientos de cabeza.
La práctica de la conciencia amable puede repercutir igualmente en el sentido que das a cada nueva circunstancia. Es más factibles, que veas las cosas bajo una luz favorable, concedas el beneficio de la duda y seas optimista acerca del futuro y el potencial de los demás. Si llevas esta práctica a largo plazo, tu conducta verbal y no verbal puede ser tan distinta que otros podrían sentirse más seguros en tu presencia, más propensos a abrirse y establecer contacto contigo.
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